FUNDACIÓN DE CUMANÁ:

Antes se conocía con el nombre «Puerto de Las Perlas»

El Rey Fernando nos cuenta como se inicio la fundación o poblamiento de Cumaná en el Puerto de Las Perlas, aunque él ya había ordenado construir un fuerte en ese paraje primigenio, desde 1504.

Dr. Ramón Badaracco, cronista de la ciudad de Cumaná.

Introducción

El Rey Fernando nos cuenta como se inicio la fundación o poblamiento de Cumaná en el Puerto de Las Perlas, aunque él ya había ordenado construir un fuerte en ese paraje primigenio, desde 1504; veamos:

Cédula Real, fechada en Madrid, 13 de septiembre de 1516, donde se deja constancia de la consumación de la expedición:

“Por cuanto el Rey, nuestro señor, que haya gloria, deseando que los indios de la Costa de las Perlas, que es la provincia de Cumaná, que se declara desde Cariaco hasta Cuquibacoa, que es en tierra firme, fuesen los indios criados y enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica, mandó hacer todas las diligencias necesarias y porque pareció que lo más conveniente y provechoso, era enviar personas religiosas y de muy buena vida a predicar y enseñar a los dichos indios sin otra gente ni manera de fuerza alguna, y para que lo susodicho se pudiese poner en obra, habló con el devoto padre Alonso de Loaiza, provincial que a la sazón era de la Orden de Santo Domingo, y con su acuerdo y parecer y mandamiento, y por voluntad del devoto fray Pedro de Córdoba, vicario de dicha Orden en la Isla Española, que aceptó de pasar en persona con algunos religiosos de su Orden a la dicha Costa y Provincia de las Perlas a procurar doctrinar y enseñar las cosas de la fe a los indios de ella, y viendo el dicho Rey, la voluntad y celo con que dicho fray Pedro de Córdoba se movía para ir a lo dicho, mandó al Almirante y jueces y oficiales de la dicha isla Española que diesen al dicho fray Pedro de Córdoba una nao en que fuesen él y los frailes que consigo llevase, y que mandasen a los maestres y marineros de tal navío que los llevasen a la parte y lugar que dicho fray Pedro de Córdoba les señalase en la Tierra firme y les diesen los mantenimientos que hubiese menester y ciertos indios para lenguas, cuales el dicho fray Pedro de Córdoba escogiese en la dicha isla Española, y que dende un año que el dicho fray Pedro y los otros frailes fuesen llagados a la dicha tierra firme, el dicho Almirante y jueces y oficiales tuviesen a cargo y cuidado de enviar a saber de ellos, y que mandasen a la persona que fuese a saber de ellos que trajesen uno o dos frailes acá, para que informasen de todo lo que en dicha tierra y provincia y Costa de las Perlas hubiesen hallado y sabido”. El Rey.

Puerto de Las Perlas

El primer nombre con el que se conoció la ciudad de Cumaná, fue Puerto de Las Perlas, nombre con el cual lo dio a conocer Per Alonso Niño, cuando arribo a Cumaná en 1498, vemos como lo menciona Reginaldo Montesinos en su carta al la Regencia.

“Que el Rey Católico dio licencia y lo mandó y ovo por bien y pagó la costa para ello, para que fuesen algunos de sus frailes a predicar desde esta isla la Española a tierra firme, y el mandó a dos frailes que fuesen a ver aquella tierra en una nao que se partió para allá, los cuales aportaron al puerto de Las Perlas, y desde allí entraron en tierra por ocho leguas a un valle que llaman Chiribichi, en el que hallaron a un señor que se llamaba Alonso, el cual los días pasados había venido a la isla Española con una nao que allí había pasado y tornáronlo cristiano y estuvo en nuestro convento en la isla Española”.

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Cumaná la primera ciudad fundada por españoles en la tierra firme del Continente Americano

CUMANÁ la ciudad “Marinera y Mariscala” de Diego Córdoba y Andrés Eloy, tiene muchos secretos que debemos develar, y uno de esos secretos es la propia fundación de Cumaná, el proyecto más humano y glorioso de la España aventurera de la conquista.

Fr. Pedro de Córdoba, inventó el proyecto de Conquista Pacífica y Evangélica de la Tierra firme, fue su filosofía, y lo inició en la desembocadura del río Cumaná, Chiri-pichi (pichi quiere decir río en lengua chaima-caribi) hoy, en parte, su llama Cumaná y en parte Manzanares. Este proyecto fue aceptado por los Reyes Católicos e impuesto después en todo el Continente.

Cumaná no nació como otras ciudades, fue el centro de un anhelo inigualable e impensable en aquellos tiempos. Tendrían que leer a Bartolomé de Las Casas para entender lo que quiero decir.

En forma sucinta y siguiendo a este historiador, y a todos los demás que han escrito sobre Pedro de Córdoba, hice un seguimiento de este personaje luminoso de los primeros tiempos de la Conquista de América.

Según sus biógrafos, fue un sacerdote a quien Dios Nuestro Señor dotó de muchos dones, gracias corporales y espirituales, que fue elegido para una misión administrativa en Santo Domingo, si se quiere, pero él la convirtió en una empresa sin igual.

Fue excelente predicador, ejemplo dentro del sacerdocio en virtud y penitencia, que lo elevaron siempre entre sus compañeros y feligreses. Estudio en el colegio “Santisteban” de Salamanca, y probablemente, como dice Hernann González Oropeza, fue “formado espiritualmente por fray Juan Hurtado de Mendoza”, el formidable maestre de Salamanca; y se perfeccionó en Santo Tomás de Ávila, la casa mayor de la “Cristiandad” para ese entonces. El historiador don Demetrio Ramos, dice: “La autoridad que para Las Casas tenía el P. Córdoba se nos revela en la aceptación de un especial magisterio con el que su personalidad queda dibujada en la del clérigo”.

Las Casas afirma que la situación encontrada por Pedro y los dominicos en las islas, especialmente en La Española, era dramática y terrible, prácticamente los conquistadores exterminaron a los indios de la forma más salvaje que se pueda imaginar.

Pedro quería un nuevo mundo donde reinara el amor, donde no se permitiera la casería humana, donde imperara la justicia, la dignidad y la ley.

La acción de Pedro de Córdoba, podemos analizarla a través de varios documentos indubitables, veamos:

1.- Cedula del 13 de mayo de 1513.
El Rey: Don Diego Colón nuestro Almirante Visorey, etc:
“Yo hablé acá con el venerable y devoto padre fray Alonso de Loayssa, provincial de la Orden de Santo Domingo, e con acuerdo e parecer e mandamiento, por mucho zelo que el devoto padre fray Pedro de Córdoba, vicario de la dicha Orden en esa dicha isla (la Española), tiene de servir a Nuestro Señor a aceptado ir, e va con determinación de pasar él en persona con algunos de su Orden a la dicha Tierra firme e procurar de doctrinar e enseñar las cosas de Nuestra Santa fe a los indios della” 1512.

2.- Cédula de 10 de junio de 1513:
“El Rey. Oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla. Porque el devoto fray Pedro de Córdoba, vicario de Santo Domingo de la isla Española, va a la dicha isla con voluntad de pasar a la Tierra Firme a llevar consigo los más religiosos que pudiera, como por el despacho que para ello lleva veréis, el cual se ha de asentar en los libros de esa dicha casa, pero ende yo vos mando que deis al dicho fray Pedro de Córdoba a los frailes que consigo llevare, que sean fasta el número de 15 el pasaje e mantenimiento que oviere menester fasta llegar a la dicha isla Española, y así mismo daréis al dicho fray Pedro e a los dichos frailes que consigo llevare hasta dicho número de 15, las almocalas e mantas que hubieren menester para e que duerman, asimismo los aréis dar o señalar dos personas seglares, para que los sirvan por la mar fasta llegar a la dicha isla Española, como lo soléis acer y proveer otras veces que os e enviado e mandar lo susodicho, etc".

3. Cédula Real de 28 de mayo de 1513, que entregó Pedro de Córdoba al Almirante Don Diego Colon, que dice:
“El Rey. Don Diego Colón, nuestro Almirante Visorey, etc. a nuestros jueces e oficiales, etc. Ya sabéis como el devoto padre fray Pedro de Córdoba, vicario del Orden de Santo Domingo en la Española, va con cierto número de frailes a tierra firme, y (en) el despacho que para su ida se les dio vos mandé que dentro de un año después que fuesen idos embiásedes a saber dellos, y que truxiesen dos frailes para me informar de lo que allá se supiese, como más largo en el despacho que para lo susodicho mandé dar se contiene; e porque al tiempo que fueren a saber de los dichos frailes ternán necesidad de alguna harina para hacer hostias e vino para decir misa, yo vos mando que cuando enbiáredes a saber dellos, les enviéis diez arrobas de vino, e otras diez de harina muy cernida, e les deis pasaje e flete por ellas fasta que se lo entregar a los dichos frailes que allá estubieren, e mando al nuestro tesorero que es o fuere que de cualquier maravedíes o oro de su cargo compre lo susodicho que con carta de pago de las personas que lo llevaren que con esta mi cédula mando que les sea recibido en quenta lo que lo susodicho costare sin otro recaudo alguno, e mando que se tome la razón desde mi cédula, etc. fechada en Valladolid, a XXVIII días del mes de mayo de mil quinientos treze. Yo El Rey. Por mandado de su Alteza, Lope Conchillos, señalada del Obispo.

Pedro de Córdoba: El verdadero fundador de Cumaná

Pedro, empeñó su vida en su obra fundacional, hizo tres expediciones, muchos viajes a España y entre las islas y tierra firme, construyo casas, monasterios, escuelas, aprendió el idioma de los indígenas, escribió para ellos libros sagrados, ejerció la defensa de los indios en todas las instancias, fue un defensor honesto, un hombre ejemplar, un maestro y logró fundar las primeras misiones dominicas y franciscanas en Cumaná y Santa Fe, origen de nuestros primeros pueblos mestizos en la tierra firme.

La primera expedición de 1513 organizada por Pedro de Córdoba, y ordenada por el Rey Fernando el Católico, estuvo formada solo por dominicos, bajo el mando de Antón de Montesinos, mano derecha de Pedro; el fraile Fr. Francisco Fernandes de Córdoba, el lego Juan Garcés y sus colaboradores, lenguas y sirvientes; salió de Santo Domingo a fines de 1513, arribando al puerto de Cumaná, en pocos días.

Los indios del cacique Cumaná, a quien ya conocían, los recibieron, según se supo, con alegría y les dieron de comer y beber, y los ubicaron en un lugar seguro, que ya se conocía como Puerto de Las Perlas, en la desembocadura del río Chiribichi, hoy Manzanares, donde los perleros y otros expedicionarios se surtían de agua, indígenas para el trabajo, mujeres y alimentos para llevar a Cubagua, principalmente maiz y casabe.

Allí, los misioneros construyeron sus casa, y una iglesia de madera y palmas, donde también iniciaron una escuela a la cual, muy pronto asistieron hasta 40 niños, de acuerdo con los cronistas, cédulas y los suministros reales.

Lamentablemente una expedición de un esclavista, capitaneada por Gómez de Rivera, emboscó y capturó al cacique Cumaná con su familia y sus criados, y los vendió como esclavos en Santo Domingo, sin que los frailes pudiesen hacer nada, por lo cual, los indios en represalia sacrificaron a los frailes rehenes, y el proyecto sufrió un serio descalabro, pero no terminó allí.

Pedro de Córdoba no se amilanó con el martirio de los frailes, ni la osadía de los españoles, que violaban las leyes reales, y, con los de su orden rescató a casi todos los indios, en lucha desigual con las autoridades de la Española, complices, y los devolvieron a su tierra y, en febrero de 1515, volvió a Cumaná y dejó, como dice Vicente Rubio, con pruebas contundentes, a otros misioneros bajo el mando de Fr. Luis de Castro, en el mismo sitio del sacrificio, en el Puerto de Las Perlas, que fue el primer nombre que tuvo el primer asiento de españoles en la tierra firme, en la desembocadura del río Chiripichi o Cumaná, como aparece en medallones y dibujos del siglo XVI. que reproducionmos para mejor testimonio, vean el puerto de Las Perlas con su fuerte de Santa Cruz de La Vista antes y despues del terremoto de 1530.



Dibujos del puerto de La Nueva Córdoba y el fuerte de Santa Cruz de La Vista.

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Estos dos dibujos fueron hechos por orden de Jácome Castellón, antes y después del terremoto de 1530. Dentro de la empalizada puede verse el pueblo de Nueva Córdoba, Fácilmente puede comprobarse que la ciudad estaba ubicada en la desembocadura del rio en el Golfo de Cariaco, tomando en consideración las laderas del cerro “Pan de Azúcar”.

Dr. Ramón Badaracco, cronista de la ciudad de Cumaná.

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