CRONOLOGÍA DE LA FUNDACIÓN DE CUMANÁ

Fue el primer centro religioso fundado por los españoles

Cumaná fue dada en cuenta por Cristóbal Colón en 1494, y todo hace pensar que 16 años antes de este descubrimiento, fue visitada por una expedición inédita, descrita por fray Bartolomé de Las Casas.


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INTRODUCCIÓN

A manera de crítica, doy a luz una serie de acontecimientos cronológicos de la historia de Cumaná, cada uno de los cuales puede ser investigado, y hacer historia con ellos.

Para el investigador Ricardo Ignacio Castillo Hidalgo, que hizo un esfuerzo titánico para investigar a los pobladores de Cumaná y otros detalles, en sus primeros tiempos, con cierto desprecio piensa como Montesinos, que Cumaná no pasaba de ser una precaria ranchería, “parece que dicho pueblo es poca cosa por ser una ranchería de hasta diez bohíos e casa de paja, y aun estos vecinos que allí hay tienen poco asiento de permanecer allí”. Sin embargo para el Rey de España, los misioneros y fundadores y hasta para los piratas, y por supuesto, para los cumaneses, Cumaná era y es un paraíso.

Lo que no entiende el investigador, es que a mucha gente le interesaba y le interesa ocultar las bondades de Cumaná, en beneficio de otros intereses. Pero allí está su libro, es muy bueno, completa muchas investigaciones, yo le recomiendo al autor que lea el libro de don Vicente Rubio, otro investigador equivocado pero que completa otras investigaciones. Castillo Hidalgo no es Cumanés, pero no puede evitar investigar minuciosamente su historia, aunque exprofeso, pasa por encima de 50 años de hechos históricos, porque según él no valen la pena. En Cumaná se cambio la historia de la Conquista y para él no vale la pena.

Él no nos dice que otra ciudad se fundaron los españoles con maravillosas calles y templos. A él le parece que Macarapana, era una ciudad así, o Panamá o Veracruz. Y sus habitantes todos habían nacido allí, y formaron sus familias de la noche a la mañana. Creo que así no se escribe la historia.

Tulio Ramón Badaracco

Año 1494

Cumaná fue descubierta por Cristóbal Colón, y todo hace pensar que 16 años antes de este descubrimiento, fue visitada por una expedición inédita, descrita por fray Bartolomé de Las Casas y defendida recientemente por el ilustre historiador español Don Juan Manzano Manzano, en sus obras: “Colón descubrió América del Sur en 1494” y “Colón y su secreto”. Otros documentos que apoyan este criterio se fundamentan en las obras: “Historia del nuevo mundo” de Girolano Benzzoni, en la famosa crónica -Relación de Ángelo Trevisán; y en cartas, crónicas y obras de Mártir de Anglería y López de Gómara. Viniendo a ser Cumaná y no Macuro, el primer puerto de América continental, visitado por europeos; y de esta manera, también se inicia el mestizaje en América del Sur.

Desde que los Colones descubrieron perlas en el golfo de Cariaco, la actividad de su puerto no decayó. Durante el reinado de Fernando el Católico, el puerto de Cumaná se conoció con el nombre de Puerto de Las Perlas, y por haber perlas en el golfo toda la costa que se iba descubriendo recibió también el nombre de Costa de las Perlas.

Año 1499: Alonso de Ojeda, Américo Vespuccio y Juan de la Cosa surgen en Cumaná.

Alonso de Ojeda, Américo Vespuccio y Juan de la Cosa surgen en Cumaná. Saliendo de Puerto de Palos, ría del Guadalquivir, Sevilla España, entre mayo y junio recorren las costas orientales de Tierra Firme o provincia de Paria, y le dan el nombre de Nueva Andalucía. Es el primer navegante que sigue las huellas de Colón.

A mediados de año, lo hacen también Per Alonso Niño y Cristóbal Guerra, con el mismo derrotero, descubren las Salinas de Araya, y recogen en Cubagua y Cumaná, 47 libras de perlas que llevan a España y luego sirven a los Reyes Católicos en su juicio contra el ligur. Después de este descubrimiento vienen a Cumaná los buscadores de perlas y se le da el nombre de Puerto de Las Perlas. La Sal y el agua son otros atractivos del Puerto de Las Perlas.

Año 1513:

Fray Pedro de Córdoba, Vicario de Las Indias, acreditado por cédulas reales del 10 de Junio de 1513, envía desde La Española, isla de Santo Domingo, para el Puerto de las Perlas, que ya era conocido como la tierra del cacique Cumaná, la primera expedición fundante y autorizada por el Rey Fernando el Católico y por el Papa, para la América continental, de que se tenga conocimiento, con el objeto de iniciar la conquista evangélica y pacífica de la Tierra Firme, como la había pactado Pedro de Córdoba. Esta expedición tuvo que seguir el único rumbo conocido en ese tiempo, establecido por Cristóbal Colón, que era la vía de las perlas hasta la desembocadura del río Cumaná por el golfo de Cariaco. El primero de septiembre de 1513 según Bartolomé de Las Casas, otros autores la ubican en 1514; Fray Pedro de Córdova, Vicario de las Indias, envía desde La Española, una expedición conjunta con los franciscos, bajo el mando del dominico Fray Antón de Montesinos; Fray Francisco de Córdoba, según Las Casas, era franciscano, recientemente se dice que era dominico –Vicente Rubio-; y el lego Juan Garcés; para fundar la primera misión en tierra firme americana (suceso narrado en cédula real de 3-09-1516). Montesinos no pudo continuar en la expedición por haberse enfermado, y se quedó en la isla de Puerto Rico. Afirma Las Casas que en septiembre de 1513 otros que en 1514, arribaron a nuestra tierra los primeros misioneros, y permanecieron en el Puerto de Las Perlas, creando las bases de la primera misión en tierra firme. Estos dos religiosos fueron sacrificados por los indígenas en venganza por las tropelías cometidas por corsarios españoles, que secuestraron al cacique Don Alonso y a sus familiares para venderlos como esclavos. El cacique Cumaná fue bautizado en Santo Domingo con el nombre de Alonso.

Nota: En junio de 1519, Francisco del Castillo, declaró haber sido el piloto de la nave que llevó a los dos dominicos, y Juan Fernández, piloto de una carabela dijo que había ayudado en ello (cfr. E. Otte, Las Perlas del Caribe, ob. Cit. p. 125. nota 610)

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DESDE EL AÑO 1513 HASTA 1514

Fray Francisco de Córdoba, oficia en Cumaná, la primera misa en la tierra firme americana. Hecho este admitido por la Iglesia Católica. Además, está dentro de la lógica, porque era la obligación de Fray Francisco, y venía suficientemente dotado para ello, según las cédulas reales del 10 de junio de ese mismo año, que ordenaba que fuera provisto de todo lo necesario para dar misas. Es muy posible que Francisco oficiara la primera misa en la tierra firme el mismo día que pisó tierra cumanesa, y luego las continuó oficiando hasta su muerte.

AÑO 1514

Por orden de Fray Pedro de Córdoba, Vicario de las Indias, los misioneros: Fray Francisco Fernández de Córdoba y el lego Juan Garcés, inician la construcción del primer convento y la primera escuela en la tierra firme, en la antigua desembocadura del río Cumaná, en el sitio de los Cerritos que se conoce actualmente como “Los Castillitos” en el Barbudo – Cumaná. Esta escuela dio inicio al pueblo de Córdoba en la orilla del río “Chiribichi, la última luenga”, Cumaná nació de esa escuela.

El 21 de agosto del mismo año. Una expedición corsaria al mando de Gómez de Rivera, llega al Puerto de Las Perlas, se hospedan por varios días en la misión de Córdoba y Garcés, ubicada en la desembocadura del río Chiribichii o río Cumaná; seducen al cacique bautizado con el nombre de Alonso, y lo invitan, en unión de sus familiares y sirvientes, a conocer sus barcos; ya en ellos, los indígenas son sometidos, encadenados y encerrados en las bodegas, y los maleantes parten hacia la Española, donde los venden como esclavos. Estos hechos alcanzan notoriedad y trascendencia, han sido narrados en muchas formas, hay expedientes judiciales, testimonios, mucha correspondencia, sobre este hecho que marca de manera dramática los primeros días de la conquista pacifica de la tierra firme, y por ende, del plan de Córdoba.

El cacique Alonso de Cumaná, de la etnia chaima, conocía a los españoles y a la Isla de Santo Domingo, fue llevado, probablemente, en uno de los viajes cortos de Colón; debemos recordar que Alonso recibió a los Colones en tres oportunidades, y estuvo en el convento de los dominicos, conoció a Pedro de Córdoba y al lego Juan Garcés, que hablaban su lengua, e hizo amistad con ellos.

La expedición corsaria fue organizada el 5 de agosto de 1514 se reunieron en la casa del Lcdo. Marcelo de Villalobos, en Santo Domingo, personas, entre los cuales estaban: el Lcdo. Juan Ortiz de Matienzo, colega de Villalobos; Gil González Dávila, contador de la Isla; Juan de Ampiés, factor de la misma; Pedro de Ledesma, secretario de la Real Audiencia; Cristóbal Sánchez Colchero, naviero; Juan de León, vecino de Santo Domingo; Gómez de Ribera, ídem (13); Diego Caballero, ídem (13 bis); Bartolomé Palacios, ídem (14); Diego Bernal, ídem; y Juan Fernández de las Varas (15), el cual se hizo representar por un tercero”.

AÑO 1515

Martirio de los misioneros. De acuerdo con mis cálculos la sentencia de los misioneros se cumplió a finales de Enero de 1515, porque Pedro de Córdoba llegó al Puerto de Las Perlas a saber de ellos, a principios de febrero de 1515, porque la expedición de Gómez de Rivera, llegó al Puerto de Las Perlas, entre finales de septiembre y octubre de 1514, fecha deducida; además los asaltantes pasaron varios días en la misión de Córdoba, de acuerdo al relato de Las Casas; y, con toda seguridad los indígenas cumplieron el plazo de cuatro lunas, que concedieron, como él lo dice.

Con esta acción de la justicia indígena, se inicia la heroica resistencia de los indios chaimas de Cumaná, comandados por el cacique Orteguita, que cumplía órdenes de la tribu, amotinada contra los misioneros que alegaban su inocencia, pero ya habían sido sentenciados a muerte.

Pedro de Córdoba viajó al Puerto de las Perlas, en febrero de 1515 para conocer la suerte de los rehenes y llevar nuevos misioneros. Dice Vicente Rubio: “Tengo para mi que eran Fr. Tomás de Toro, y tres o cuatro dominicos más, cuyos nombres ignoramos, los cuales marcharon allá con el P. Pedro de Córdoba en fecha posterior al 10 de febrero de 1515, a fin de indagar la suerte que habían corrido el P. Fernández de Córdoba y el hermano Garcés. A estos se agregarían luego los dos o tres que más tarde arribaron allí para devolver a los indios liberados de su cautiverio”. Lo que quiere decir que la misión dominica de Cumana se estableció y prosperó. Construyeron un monasterio que podemos observar en el medallón de 1600, como podemos ver en la reproducción anexa.

Este secuestro del cacique Cumaná, conmueve los cimientos del imperio, se levanta un expediente contra las autoridades de Santo Domingo, los dominicos ponen en tela de juicio la autoridad del Rey Fernando; envían a fray Antón de Montesinos a la Corte, y el mismo Pedro de Córdoba, se traslada a defender a los indígenas; logran rescatar a muchos cautivos, pero no puede hacer nada por el cacique Cumaná y su mujer. De estos sucesos, Bartolomé de Las Casas, escribe la crónica más dramática de los inicios de la evangelización americana. Las Casas dice que tuvo conocimiento de estos hechos, narrados por los propios protagonistas en Cumaná. Todo este suceso consta en expedientes y cartas en los archivos de Santo Domingo y en Sevilla.

En el mismo año de 1515, Fracasó de la segunda expedición fundante de Fray Pedro de Córdoba a la provincia de tierra firme. Tomado de Historia de las Indias. Las Casas viaja de Cuba a Santo Domingo para entrevistarse con Pedro de Córdoba. Llegó en el momento en que Pedro de Córdoba expedicionaba a Cumaná, y una tormenta lo obligó a volver a puerto. Éste tropiezo, sin embargo, permitió que se entrevistaran los dos grandes hombres y conciliaran sus esfuerzos a favor de los indígenas. En esta segunda expedición, iban con Pedro los misioneros Picardos y su vicario Johan Garceto. De esta expedición no hablan los historiadores que confunden los hechos fundantes porque los desconocen o no les interesan. En el conocimiento de Pedro de Córdoba y la secuencia de las tres expediciones a Cumaná, ésta la clave de sus equivocaciones.

Nota: Bartolomé de Las Casas, Capellán de S. M. Carlos I. Poblador de Cumaná 1517-1523. Vol. II. Sevilla. 1960. p. 673.

El 27 de noviembre de ese año, fecha aceptada por el Concejo Municipal de Cumaná, propuesta por el cronista Dr. José Mercedes Gómez, correspondiente a la segunda expedición fundante, de Pedro de Córdoba, al Puerto de Las Perlas, en ese año de 1515, se consolida la misión dominica y nace la franciscana de Juan Garceto, en la tierra firme americana, a un tiro de ballesta desde la orilla de la playa, en la desembocadura del río Chiribichii o Cumaná, por el golfo de Cariaco, que dan inicio a la ciudad de Nueva Córdoba. Las dos misiones aparecen juntas en el plano y en medallón de 1600.

LOS HECHOS

Pedro de Córdoba, repuesto de su fracasada segunda expedición, organiza la tercera con los mismos protagonistas. Según Las Casas, parte de la expedición desde Santo Domingo, con misioneros franciscanos de Picardía y misioneros dominicos españoles. Los de Picardía se asientan en Cumaná, bajo el mando de Johan Garceto; y los dominicos en Santa Fe de Chiripichí, segunda misión fundada por Pedro de Córdoba, que deja bajo el mando de Fr. Pedro de Ortiz. Estas expediciones para Cumaná, seguían la ruta establecida en los mapas de Colón, navegaban hacia el sudeste, hacia las islas de Cuba y Puerto Rico, luego navegaban hacia el sur y sureste hasta que divisaban las costas de Araya y las alturas del Bergantín, luego entraban al golfo de Cariaco y al río Cumaná. Era el mismo trayecto indicado por Colón en sus viajes cortos a la tierra firme; no había otro rumbo conocido en esos tiempos. Desde Cumaná se organizaban las otras expediciones, los navíos avanzaban sobre la costa de Maracapana, Santa fe y Pozuelo. Los Franciscanos, picardos y de otras nacionalidades, de acuerdo con nuestro itinerario, han debido llegar a Cumaná en el mes de octubre de 1515.

Los primeros frailes que conformaron la misión de Cumaná, por los dominicos, son: Fr. Francisco Fernández de Córdoba, con el lego Juan Garcés, Tomás de Toro, y tres o cuatro cuyos nombres no se han revelado, y por los franciscanos que fueron con Juan Garceto, picardos y de otras nacionalidades, son: fray Juan Flamigi (flamenco), fray Ricardo Gani de Manupresa (inglés), fray Jacobo Hermigi, fray Ramgio de Faulx, fray Jacobo Escoto (escocés), fray Juan de Guadalajara, y fray Nicolás Desiderio, que continúan el trabajo iniciado por sus predecesores mártires; refundan la escuela para los niños indígenas, construyen un monasterio, reconstruyen una iglesia que había sido destruida por los indios, e inician y terminan otra iglesia, todo ello puede verse en dibujos y planos de esa época.

AÑO 1520

El 19 de septiembre, estando los indígenas en pie de guerra, arriba a las costas de la provincia de Cumaná una expedición de tratantes de esclavos, bajo el mando del Capitán Hernando Ibáñez, y caen en una emboscada ejecutada por Maraguey y Toronoima, estos caciques convocaron todos los caciques indígenas de sus reinos. Bartolomé de Las Casas dice “se apellidó la tierra” con ello quería decir que las maderas sonaron a muerte y aquellos hombres suscribieron el primer acto de guerra contra los invasores, se inició así la resistencia indígena, luego miles de aborígenes en los reinos de los Chaimas, Tagares y Cumanagotos, levantados en armas defenderían su territorio contra elementos de guerra desiguales; en esta acción en el valle del Chiripiche, mueren decenas de indígenas pero también rinden sus vidas el Capitán Ibáñez y todos sus hombres, en el fiero combate.

La guerra continuó, y otra expedición de 46 hombres, bajo el mando de los capitanes Villafañe y Gregorio Ocaña, con el mismo propósito, es íntegramente sacrificada en otra batalla planificada y ejecutada por los mismos caciques, después de terribles y dramáticos combates. Estos heroicos caciques fueron ejecutados, pero sus huestes nunca fueron derrotadas, Cayaurima los aglutina y los convierte en un ejército indomable que mantuvo la resistencia por más de cien años.

AÑO 1521

La audiencia de Santo Domingo, alarmada por estos sucesos, envió a Cumaná, una expedición punitiva de seis naves de guerra y 240 hombres fuertemente armados bajo el mando del Capitán Gonzalo de Ocampo, para derrotar y castigar a los indígenas. Entró a sangre y fuego por Maracapana, donde derrota al valiente cacique de los Tagares, Toronoima llamado Gil González, el cual pereció en una trampa, una lucha a cuchillo, bajo las aguas de Pertigalete. Luego la expedición pasó a la Nueva Córdoba, muchos indios que fueron a recibirlos como tantas veces lo habían hecho, fueron atrapados y ajusticiados en emboscadas, dentro de las mismas embarcaciones, luego colgaban los cuerpos en los palos de los barcos para aterrorizar a los indígenas.

Gonzalo de Ocampo, ese mismo año de 1521, fundó un pueblo dentro de los límites del pueblo indígena de Cumaná, al que llamó Villa de Toledo, donde construyó un fuerte y 25 casas, existen mapas de la época que lo ubican en el centro de la ciudad de Cumaná.

El pueblo chaima de Cumaná tenía doscientos bohíos o churuatas y una población aproximada de l5 mil habitantes, estaba ubicado a media legua río arriba, desde la desembocadura, río Chiribichii, nombre indígena o Cumaná, por cierto en el centro actual de Cumaná. Gonzalo de Ocampo estuvo en la Villa de Toledo hasta que llegó Fray Bartolomé de Las Casas, en agosto de 1521, enseguida partió con su expedición cargada de esclavos, casabe, maíz, pescado salado y perlas, que luego vendió en Santo Domingo para justificar y pagar los gastos de la expedición. Gonzalo de Ocampo complotó contra Bartolomé de Las Casas, aunque éste lo niega en su historia, y lo despojó de gran parte de los colonos que trajo el fraile. No es justo que a este bárbaro lo tengan algunos historiadores y desprevenidos, por fundador de Cumaná. Nuestro pueblo altivo es una realidad mágica fundado por Pedro de Córdoba.

El mismo año de 1521, llega en diciembre a Cumaná una expedición bajo el mando de Fray Bartolomé de Las Casas, que entró en nuestra historia desde que firma con los Reyes Católicos la capitulación de 19 de junio de 1520. En su obra “Historia de las Indias” narra su entrada por el río, llega a la misión de los Franciscos Picardos, cuyo vicario era Johan Garceto, y fue recibido por los frailes cantando el Te Deum Ludamos: “Benedictus qui veni in nomine Domini”. Bartolomé inicia o continúa la construcción de un fuerte y construye una casa grande “como una atarazana” al lado de la misión. Para 1521, la Nueva Córdoba o Cumaná ya era un pueblo, el enclave más importante en la tierra firme, tenía además de la población indígena, dos iglesias, el fuerte de Gonzalo de Ocampo con sus 25 casas habitadas por españoles, la “Villa de Toledo”, visitada por Benzzoni en 1541, su monasterio en la desembocadura del río, el fuerte iniciado o continuado por Las Casas, la escuela para los niños indígenas y también tenían parcelas en las cuales se cultivaban uvas, melones y naranjas. Por cierto, Guillermo Morón, publica en su historia de Venezuela, las listas de colonos que arribaban al puerto de Cumaná, lo que da a entender que en esos tiempos el único puerto confiable era Cumaná.

La traición de Francisco de Soto. Las Casas desesperado por la situación creada por las constantes incursiones de naves españolas que se dedicaban a “resgatar” indígenas para venderlos como esclavos, decide ir hasta Santo Domingo para hacer valer sus derechos en tierra firme, dejando encargado de sus bienes al Capitán Francisco de Soto, con dos navíos, la tripulación y muy bien pertrechados. Soto desobedeciendo las órdenes del fraile se dedica al comercio de esclavos. Los indígenas, bajo el mando del Cacique Tacal llamado Diego, y Caicuire, probablemente hijo del cacique Cumaná, se amotinan y atacan las misiones dominicas y franciscanas, que para ese momento contaban con numerosos pobladores y nueve sacerdotes. Los indios lo destruyeron todo; en el asalto a las misiones murió Fray Dionisio, que no pudo embarcarse y se escondió el la huerta, al parecer sacrificado por un indio cristianizado llamado Ortega u Orteguilla. El traidor Francisco de Soto, que había logrado embarcarse hacia Araya, tocado por un dardo emponzoñado con el mortífero Curare, también murió. Tenemos que decir que Bartolomé de Las Casas al igual que Pedro de Córdoba, fue un valiente defensor de la causa indígena.

La toma de Cumaná en 1521, señalaba la historia del heroico pueblo cumanés, producto del mestizaje de razas bravías e indomables.

Continuando en el mismo año de 1521, los indígenas cumaneses, en cientos de curiaras, bajo el mando de indígenas formidables, como: Tacar bautizado Diego, Caicuire, llamado Caigüire, Sacana, Nicoto, Güaipata, Querecrepe, Chacopata, Macatoa, Cüarica, Querepana, Omegüa y Charaima, padre de la cacica Isabel, la madre de Francisco Fajardo, invaden la Nueva Cádiz, en la isla de Cubagua, la toman y destruyen todo cuanto había en la floreciente ciudad de las perlas.

Nota: Las etnias más importantes de la provincia de Cumaná en esos años, eran: Chaimas, Coacas, Tagares, Chaimagotos, Onas, Cumanagotos, Chacopatas, Pariagotos, Tapacuares, Caribes, Aruacas o Arawacos, Cacheimes y Chacachacares. Los caciques más destacados de la provincia de Cumaná, eran: Cumaná, bautizado Alonso, Tacar bautizado Diego, Caicuire, llamado Caigüire, Sacana, Nicoto, Güaipata, Querecrepe, Chacopata, Macatoa, Cüarica, Querepana, Omegüa, Charaima, padre de la cacica Isabel, la madre de Francisco Fajardo; y, de otras etnias o naciones: el imponderable Cayuarima, Toronoima, llamado Gil González, Maragüey, Cariaco, Cucuy, Cuserú, Chacomar, Güaramentar, Juan Cavare, Manoa, Mayucarí, Maicana, Querepana, Tiricura, Queneriqueima, Tucubera, Uriapari, Zapata y Paria.

A finales de este año 1521, ya las misiones del pueblo de Córdoba, habían sido reconstruidas, y el emperador Carlos V erige la Provincia, a la cual le da el nombre con el cual la había bautizado Ojeda, Nueva Andalucía, le da por capital a la Villa de Toledo, de la cual dice Bartolomé de Las Casas “Ni que la nombre Sevilla, la habitarán los indios”, pero ya florecían las misiones con el nombre de pueblo de Córdoba, tenía dos iglesias y una escuela para niños, ubicadas en la desembocadura del río, le nombra obispo y manda construir cinco iglesias más. Pasó mucho tiempo antes de que se mudara la Nueva Córdoba para el llano de Cumaná, que ocupaba la villa de Ocampo.

AÑO 1522

Debido al estado de guerra en que se encontraban los indígenas de la provincia de Nueva Andalucía, con todos los caciques armados y preparados para la guerra, ocupando las mejores posiciones en las costas; la audiencia de Santo Domingo, envía otra expedición punitiva compuesta por 60 hombres de guerra, bien pertrechados bajo el mando de Jácome Castellón Suárez, con sus famosos subalternos el teniente Villacorta y Pedro de Isasga. Castellón o Giácomo Castiglione, es un hombre rico y poderoso de la Nueva Cádiz, que se dedica a la explotación de las salinas de Araya y sobre todo a la trata de esclavos; viene provisto de mosquetes y caballos, que pisan por primera vez la tierra firme. La resistencia indígena, sobre todo los Chaimas de Cumaná, abandonan las costas y se internan en las selvas, pero quedan los pobladores indefensos, sobre todo ancianos, mujeres y niños y uno que otro cacique y guatiaos. Castellón se ceba en esos pobladores, los somete a sangre y fuego. Con armas terribles fácilmente logra la victoria pírrica, luego conviene en una alianza con el cacique Tacal, llamado Don Diego, seguramente hermano de Cumaná, llamado Alonso, que permanecía cautivo en Santo Domingo. Diego que se había refugiado en Mochima, firma la paz con Castellón para evitar más derramamiento de sangre, y se dedica con Castellón, a la reconstrucción de las misiones dominicas y franciscanas de la desembocadura del Chiribichii. Castellón le da el nombre al pueblo formado con las misiones, de Nueva Córdoba, en testimonio y homenaje a fray Pedro de Córdoba, su verdadero fundador, que había muerto en Santo Domingo.

AÑO 1523

Castellón inicia la reconstrucción de la fortaleza abandonada por Las Casas en la desembocadura del río Cumaná por el golfo de Cariaco, para ello trajo de Santo Domingo y Cubagua el personal necesario. López de Gómara dice que “Perdía mucho el Rey con perderse Cumaná porque cesaba la pesca y trato de las perlas de Cubagua”; y entonces Castellón hizo aquí, el papel de pacificador.

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AÑO 1528

1528. El emperador Carlos V, concede Escudo de armas a Jácome Castellón, con las siguientes características: Sobre campo verde, la silueta de la fortaleza donde se destaca la torre. En campo lateral derecho, el río Cumaná, y al pie un yugo de oro, como símbolo del dominio sobre la provincia y sobre las cabezas de cuatro capitanes principales, a los cuales ajustició a los pies de la fortaleza. A los lados en orladura, ocho llaves de plata en campo rojo, que sugieren la autoridad del Alcalde. Castellón obtiene fundando prestigio ante el Rey, su éxito queda demostrado con el envío a la corona en perlas, del equivalente a 200 mil pesos en oro. Castellón gobernó la provincia de Nueva Andalucía por 10 años.

AÑO 1530

Primer terremoto en Cumaná el 1ro de septiembre de ese año. Siendo Jácome Castellón, gobernador de la provincia de Nueva Andalucía se produjo el primer movimiento telúrico que tengamos noticias y desde que llegaron los españoles a nuestro suelo. Según Las Casas, el propio Jácome Castellón lo describe en toda su crudeza. El mar se levantó 20 pies sobre su nivel ordinario y arrasó el fuerte y la misión. Castellón construye otro fuerte en la parte más alta de los cerritos que bordean la desembocadura del río, protegiendo con una gran empalizada y permanece dos años más en Nueva Córdoba, que empieza a extenderse por ambos márgenes del río.

Ese mismo año, el emperador Carlos V, decreta la abolición de la esclavitud de los indígenas que se resistieron a la conquista.

AÑO 1531

El 16 de marzo de ese año, el Teniente Mayor Gil González con l50 hombres, tomó la ciudad de Nueva Córdoba, cumpliendo órdenes del Capitán Don Diego de Ordaz, que con el título de Gobernador y Capitán General de las tierras por él conquistadas, expedicionó con tres naves bien pertrechadas, sobre la península de Paria y Cumaná.

Ese mismo año de 1531 acontecieron otros eventos importantes para la historia de Cumaná, tales fueron:

• Jácome Castellón, con la colaboración de las fuerzas de Nueva Cádiz, derrota al Teniente Mayor Gil González, lo apresa y lo expulsa de la ciudad con los hombres que le quedaron.

• Carlos V, deroga la ley que permitía la esclavitud de la etnia Caribe.

• Don Diego de Ordaz, con 4 piraguas, tripuladas por 20 españoles y algunos indígenas, incursiona sobre la ciudad de Nueva Córdoba, entrando por el río Cumaná. Tratan de asaltar la fortaleza, y son derrotados por Castellón quien apresa a Ordaz y envía a Nueva Cádiz, de donde lo remiten a España. Don Diego de Ordaz, en trágicas circunstancias, muere envenenado en la travesía...

• Jácome Castellón construye otro fuerte protegido por una extensa cerca de buena madera, abundante en los manglares de la zona, esta cerca protectora, rodeaba todo el poblado y la misión, e intenta reconstruir el fuerte que ahora formaba una isla en la desembocadura del río, pero el gobierno de Nueva Cádiz le negó ayuda y los recursos necesarios para la obra. Existen dibujos de la fortaleza antes y después del terremoto de 1530, atribuidas a Castellón.

AÑO 1533

En marzo de este año, el Emperador Carlos V, cede a las peticiones de la Nueva Cádiz, y somete a su jurisdicción la provincia de Nueva Andalucía, pese a las protestas de Castellón y de los habitantes de Cumaná.

AÑO 1534

La provincia de Nueva Andalucía padece una terrible sequía y un calor abrasador. Fue un fenómeno continental, similar al que ha sido bautizado recientemente como El Niño. Sin embargo, en la Historia de Venezuela de Guillermo Morón, se publican las listas de colonos que arribaban al puerto de Cumaná, desde 1534.

AÑO 1542

En una expedición bajo el mando del gobernador de Margarita, Don Pedro de Herrera y Jerónimo de Ortal, llega a Cumaná el investigador e historiador Girolano Benzzoni, que hace una esquemática descripción de nuestro pueblo en su “Historia del Nuevo Mundo”, obra publicada en Venecia en 1565. Da testimonio del fuerte de madera construido por Castellón después del terremoto que había destruido por completo el primer fuerte de cal y canto, de que tanto se ufanaba el conquistador. También da noticias de la Villa de Toledo, fundada por Gonzalo de Ocampo, de la cual quedaban algunas casas, y de la pesca de perlas en el golfo de Cariaco.

Ese misamo año de 1542, los holandeses, con una poderosa flota, se apoderan de la península de Araya, explotan sus salinas, y se dedican al comercio con las islas de las Antillas que habían caído bajo su poder. Gobernaron en Araya hasta 1622.

AÑO 1562

Felipe II. Para fundar y pacificar en la tierra firme, envía a fray Francisco de Montesinos, que es recibido por los habitantes de la Nueva Córdoba, en jubilosa asamblea, con tañido de campanas, conocedor de las hazañas del fraile ante el temible López de Aguirre. El primero de febrero de ese mismo año instala el primer ayuntamiento cumanés, de que se tenga noticia. Nombra primer Alcalde de la ciudad de la Nueva Córdoba, verdadera y única capital de la provincia de Nueva Andalucía, a Don Bartolomé López. Alguacil Mayor a Don Andrés del Valle; Regidores a Don Martín Sánchez y Don Juan del Valle. Procurador Don Hernán González. Tesorero Don Francisco Fajardo, el hijo de la cacica Isabel; Secretario, don Hernán López. Entre estos nombres que saltan a las páginas de la historia, están el de don Andrés del Valle, primer amerindio cumanés electo por el pueblo para un cargo oficial en América continental, y el de Don Francisco Fajardo, héroe legendario que dice ser natural de Cumaná. Todos estos fundadores ya estaban casados, tenían casa y familia en la Nueva Córdoba. Ricardo Ignacio Castillo Hidalgo, en su obra “Asentamiento Español y articulación interétnica en Cumaná”, no toma en cuenta las iglesias, las misiones ni a los misioneros que vivían en la Nueva Córdoba. El padre Alexader Castro, si lo investigó en el Archivo de Indias, y trajo datos de las reparaciones que hicieron en esas iglesias en los tiempos de Castellón, son las iglesias que aparecen en el medallón de 1600.

Ese mismo año, la Audiencia de Santo Domingo destituye a Fray Francisco de Montesino y nombran justicia mayor de Cumaná, a Don Alonso Cobos.

AÑO 1564

Muerte de Fajardo. El Capitán Don Francisco Fajardo, mestizo hijo de la india Isabel, nieto del cacique Charaima, se había destacado en la conquista del Valle de los Caracas. Sus hazañas legendarias animaban todas las conversaciones del asiento colonial, y el Justicia Mayor Alonso Cobos lo envidiaba. En ese aciago año, acampaba Fajardo con sus fuerzas a orillas del río Tacal o Bordones. Cobos con astucia lo atrajo a Cumaná, lo apresó y después de torturarlo despiadadamente lo asesino con sus propias manos y expuso su cadáver al escarnio público en la plaza de la ciudad. Al conocer la noticia del asesinato de Fajardo, los margariteños, bajo el mando de Pedro de Vielma, asaltan la Nueva Córdoba, o Cumaná, hacen prisionero al Justicia Mayor Alonso Cobos, lo conducen a Margarita y después de ser juzgado en apelación en Santo Domingo, lo someten a la misma muerte que le dio a Fajardo, arrastrado por caballos y luego colgado en la plaza pública. En el expediente de la muerte de Fajardo hay una descripción del pueblo de la Nueva Córdoba.

AÑO 1565

El pirata John Hawkins, con una poderosa flota invade las costas de Cumaná, pero fracasan en el acoso de la ciudad de la Nueva Córdoba, toman las salinas de Araya, que estaban en poder de los holandeses, y escapan con sus barcos cargados de sal.

AÑO 1569

El 13 de octubre de ese año, llega Diego Fernandes de Serpa a Cumaná, fue nombrado por Felipe II, Capitán General y Gobernador de la Provincia de Nueva Andalucía, que se extiende del río Unare hasta la península de Paria y desde allí hasta los confines del río Esquivo. Don Diego Fernández de Serpa organiza la ciudad, nombra dos Alcaldes: Germán López de Pedroza y Juan Rangel; ordena la construcción de la iglesia matriz y 150 casas en el llano de Cumaná, y levanta el acta de refundación, en la cual se le da el nombre definitivo de Santa Inés de Cumaná. El intrépido conquistador muere en una emboscada preparada por su subalterno, el desertor Joan de Salas, junto con el cacique cumanagoto Francisco el Viejo, cuando intentaba recorrer los infinitos horizontes de su gobierno. Serpa muere en la Sabana de Cotoperí, al parecer, en lucha a muerte con el intrépido indio Zacarías.

AÑO 1572

21 de enero, un ataque indígena, probablemente Caribes, toman la ciudad de Cumaná, pero el pueblo se salva milagrosamente, el pueblo le da el mérito a Santa Inés, la cual es elevada a Patrona de la Ciudad. Su historia como patrona de Cumaná se hunde en sus orígenes. Hay una antigua carta dirigida al Monarca Español Don Felipe II, por el Presidente y Oidores de la Real Audiencia de Santo Domingo, de fecha 2 de abril de 1572 en la cual le comunican los acontecimientos ocurridos en Cumaná, capital de la Provincia de la Nueva Andalucía, que tienen que ver con nuestra Patrona. En efecto, el 21 de enero de 1572, aniversario del martirio de Inés, 600 aguerridos indígenas atacan al pueblo de Cumaná. Los alcaldes ordinarios, entre ellos Juan Rengel Durán, asumen el mando en ausencia del gobernador, Garci Fernández de Serpa. Dividen el pueblo en cuarteles, y delegan mando en los más experimentados soldados; congregan a las mujeres, niños y ancianos en la iglesia matriz, porque era el lugar más seguro y afrontan el asalto.

Tres días duró el asalto, tres días de lucha, de hechos heroicos de parte y parte, pero los invasores son numerosos y agresivos, los defensores ven menguadas sus fuerzas, la lucha se hace cada vez más terrible; Juan Rengel Durán, el guía, el capitán de los colonos, muere en el campo de batalla; los indígenas han salvado las defensas y obstáculos, llegan a las puertas de la iglesia, donde sólo oyen los cánticos de las mujeres y los niños, y entonces, respetuosos del heroísmo de aquellos pobladores ordenan la retirada. ¡Milagro! Grita el pueblo congregado.

AÑO 1574

Asume la gobernación de Cumaná Garci Fernandes de Serpa. Sustituye en el gobierno de la provincia a Adriano Padilla, que había sido nombrado por el Ayuntamiento. De las noticias que hemos reunido, sabemos que este gobernador heredó los derechos de su padre, tal como se estableció en la Capitulación de Felipe II con Diego Fernández de Serpa. Logró la estabilidad del poblado, atrayendo a muchos colonos. El presbítero Antonio Patricio de Alcalá, muy autorizado por ser quien hizo la investigación de la primera parte del “Consectario de Cumaná”, afirma que este Garci Fernández era sobrino y no hijo de Fernández de Serpa. Después de la muerte de Garci Fernández, en 1584, ejercen el poder dos interinos: don Pedro Pérez de Almazán y don Felipe Torrellas de Linares, nombrados por el Ayuntamiento Cumanés, de los cuales no tenemos ninguna información, sin embargo podemos asegurar que durante su gobierno continuó la obra colonizadora, y por lo tanto el establecimiento y consolidación de muchas instituciones. En la Nueva Andalucía florecían iglesias y monasterios, solo en Cumaná, sabemos de la existencia de cinco iglesias por las cédulas reales que indican la asistencia del Rey a esas iglesias y monasterios en toda la provincia.

Es importante señalar que el puerto de la Nueva Córdoba, en esos años era muy activo, según Guillermo Morón, por él entraron todas las expediciones que vinieron de España y Santo Domingo a la Tierra Firme, a partir de 1538 y se conservan las listas de ingreso de los colonos por el puerto de Nueva Córdoba.

En el Consectario se dice que su hijo Alonso Fernández de Serpa casó con Leonor Rengel en primeras nupcias, y en segunda con María Cervantes, de ambas hubo descendencia. Don Alonso murió en Cumaná en 1636.

AÑO 1576

El célebre capitán Barker, con una poderosa flota pirata, intenta tomar la ciudad de Nueva Córdoba, pero es rechazado, y al igual que John Hawkins, surge en Araya y se va con sus barcos repletos de sal.

DESDE EL AÑO 1585 HASTA EL EÑO 1586

A la muerte de Garci Fernández de Serpa, se produjo un vacío de poder, Cumaná padecía, por falta de gobierno legítimo, el pueblo estaba disperso y a punto de disolución. El gobierno pasó a diferentes personalidades, pero desasistidas del poder real. Entonces se puso el caso ante la Audiencia de Santo Domingo, la cual se decidió por Rodrigo Núñez de Lobo, Caballero de la Orden de Santiago de origen portugués, inició su gobierno en 1588. Resistió la oposición de los criollos y españoles de Cumaná, hasta que fue sustituido por don Pedro Pérez de Almazán, alcalde con carácter de gobernador interino, nombrado por el Cabildo, antes de terminar, don Rodrigo, su primer año de gobierno. Ramos Martínez, menciona que durante su gestión, Cristóbal Cobos, abogado hijo de Alonso Cobos, que se consideraba con derechos hereditarios, inicio la conquista del territorio de los cumanagotos por mandado de Luis de Rojas, gobernador de la provincia de Venezuela, y dio principio a la fundación del pueblo de Apaicuare, que fue después agregado a San Cristóbal, iniciado por Serpa, que fue después Barcelona.

DESDE EL AÑO 1586 HASTA EL EÑO 1595

FRANCISCO DE VIDES. Este personaje llega a Cumaná investido no solo como gobernador de la provincia de Nueva Andalucía, sino como capitán conquistador con jurisdicción en el vasto territorio que se extiende desde el río Uchire hasta el Marañón, incluyendo las islas de Trinidad, Granada y Tobago. Para ejercer el cargo partió de Sevilla con un ejército y dos navíos: Nuestra Señora de Rosario y Nuestra Señora de la Concepción, generosamente apertrechados, con los cuales llega a Cumaná en 1592. Ejerció el cargo sangrienta y dictatorialmente, por 10 años; esclavizó asesinó y persiguió centenares de indígenas, hasta que denunciado fue llevado a España, donde fue juzgado y encarcelado.

DESDE EL AÑO 1586 HASTA EL EÑO 1591

El pirata Walter Raleigh invade la Nueva Córdoba. Finalizando el siglo XVI, en 1591, fue atacada la ciudad, por Sir Walter Raleigh, célebre entre los piratas del caribe, gozaba de reconocida fama como salteador de pueblos costeños.

Luego de intentar apoderarse de Guayana, y colonizar para el imperio Inglés, toda la extensa región que baña el Orinoco y el Esequivo, con miras a la búsqueda del mítico Dorado, Raleigh, que ya había tenido que abandonar su proyecto de Guayana, incursionó en Trinidad, y asaltó su capital, San José de Oruña, haciendo preso al Gobernador, Don Antonio de Berrios; y decidió atacar a Cumaná.

El 24 de julio se acerca al puerto y desembarca un destacamento de 210 hombres, en chalupas y bateles. Ante la invasión las milicias y fuerzas regladas se repliegan. Francisco de Vides está al frente, la lucha es encarnizada. El pueblo es sometido al saqueo y al fuego, pero la resistencia no decae ni un momento. El invasor ve morir al capitán Galfielde y al oficial Grenville, sobrino de Raleigh. El presuntuoso pirata, derrotado, abandona la ciudad, se rinde, pero negocia la rendición con la entrega del gobernador Berríos en canje de prisioneros.

Orgulloso Vides, de su victoria, da cuenta al Monarca: “Hoy viernes 30 de este mes, se ha hecho a la vela el inglés. Lleva la vuelta de Macanao. Dícese va a Inglaterra y no tan bien parado como quisiera”…

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