TERREMOTO DE CUMANÁ

Del 17 de enero de 1929

La historia se fabrica no sólo con hechos grandes y permanentes, sino también con esta otra multitud de instantes pasajeros y nimios. Todo tiene su valor con tal de que sea sincero. Gregorio Marañón

Terremoto Cumaná 1929

 

A las 7:32 de la mañana del 17 de enero de 1929, un ensordecedor sonido tras un nefasto movimiento sorprende a Cumaná. El espantoso terremoto destruyó la ciudad primogénita del continente, asi reportaba la prensa de la época.
De «Espantosa Catástrofe» calificaron los medios de comunicación de la época al terremoto (magnitud según estimaciones 7.0 - 7.5 grados en escala de Richter), que sacudió a Cumaná a las 7:32 de la mañana (según el reloj de la Iglesia Santa Inés) del 17 de enero de 1929, el cual trajo consigo la destrucción de más de 3.500 viviendas, del teatro de Cumaná (hoy catedral), destrucción parcial de muchas otras viviendas, del templo de Santa Inés, el castillo San Antonio y otras obras civiles de importancia para la ciudad. La exactitud del número de víctimas no está claro, aún en los actuales momentos, sin embargo, algunos reportes señalan que fue el 8% de la población, la ciudad contaba para el momento con 20.000 habitantes aproximadamente.
Según los testimonios de personas que vivieron esos aterradores momentos, el movimiento telúrico fue sentido por un lapso relativamente corto, con una duración de entre cinco y quince segundos y el ruido producido fue repentino e intenso.
El testimonio del cumanés Melchor Centeno Grau, quien vivió esos aciagos momentos fue:
“lo primero que se sintió ese día fue una gran detonación, como una formidable centella, e inmediatamente una espantosa trepidación y ondulación que arruinó casi por completo todas las casas y edificios. El mar se retiró como 200 metros, y después vino una ola de seis metros de altura que barrió las casas de la playa.”
Al respecto, otros testigos declararon que la ola penetró más allá de la línea de costa en la zona de El Salado, desembocadura del río Manzanares y El Dique; pasando por el lecho del río hasta las inmediaciones del puente Guzmán Blanco, causando «una crecida del río».

 

El poeta cumanés, quien se encontraba preso en la Rotunda por enfrentar la dictadura de Gómez, escribió una nota de carácter periodístico donde destaca este hecho y da cuenta de las circunstancias en las que conoció la terrible noticia:
“Estábamos en un calabozo de La Rotunda. Al promediar la mañana, el carcelero entró. Dijo cosas vagas, como si quisiera prepararnos a recibir malas noticias. Tenía todo el aire de quien prepara un golpe escénico, había en él una curiosa mezcla de conmiseración y deleite. Especialmente a mí me dirigía miradas de reserva piadosa. Ese hombre sabía que yo era cumanés.

- ha ocurrido algo muy serio por Oriente...
- ¿Invasión?, preguntamos esperanzados.
- Eso desearía usted!…… Terremoto.
- ¿en Cumaná?, interrogué
- en Cumaná.
- ¿muchas víctimas?
- ¿para que se lo voy a ocultar?

Y aquel hombre que sabía cuánto había ocurrido y podía decirnos la verdad, no pudo olvidar la función de tortura que el ejercía allí. Por eso dijo lo que dijo: “Cumaná ha desaparecido. El mar la ha cubierto totalmente. No se ha salvado nadie”. Cierto era que habían caído muchos techos en Cumaná; que habían muerto muchos seres. Pero sobre nosotros cayó mucho más que eso, cayeron cuatrocientos años de gentilicio indio-español, cayó la primogénita de la patria primogénita de la América española, cayó la cuna del teniente sin igual, cayó la torre cristalina de la ciudad lírica. Y encima de esa catástrofe sin muertos, cayeron los muertos y se sumergieron las manos de recoger las uvas y los torsos golferos de desafiar las olas. Y no quedaba nada más que unos presos, cuatro paredes y un carcelero”.
Días más tarde el Alcalde de La Rotunda, el coronel García, rectificó la noticia del mar, pero dejó en Andrés Eloy Blanco la creencia de que la destrucción había sido total. Ese dolor del insigne poeta no sería estéril, dio a luz un conjunto de poemas que publicó bajo el nombre de «La Casa de Abel»

 

TEMPLO DE SANTA INÉS
Resistió el terremoto registrado,
pero con leves daños
La edificación resistió el terremoto registrado en la ciudad, significando gran transcendencia la paralización del reloj de su torre, marcando la hora exacta en que se produjo el fenómeno sísmico: 7:32 AM.

Aprovechando la reparación de los leves daños, se mandó a construir nuevas torres, mejorando su fachada anterior, por una nueva que hasta ahora conserva. Fueron trabajos ejecutados mediante un largo proceso, por contribuciones espontáneas y mano de obra voluntaria de la propia feligresía cumanesa, siendo este aspecto uno de los más resaltantes de la historia del Templo.
CASTILLO SAN ANTONIO
Produjo muy graves daños a su estructura
ya deteriorada por el sismo de 1853
En efecto, el terremoto del 17 de enero de 1929 produjo muy graves daños a su antigua estructura, ya deteriorada por el sismo del 14 de julio de 1853. Este sismo termino por destruir la antigua casa de paja y barro que servía de residencia de la guardia, ubicada en la terraza. En 1906 el entonces presidente de la república, Gral. Cipriano Castro visito cumana y ordeno su reparación el ingeniero Cumanés Don Bartolomé Millán de la Roca quien construyo en dicha terraza una edificación caracterizada por varios torreones. Esta nueva edificación ha sido criticada modernamente porque no se correspondía con el proyecto original. A manera de explicación es justo señalar que para la fecha no se tenía fundamentados los criterios sobre la restauración de fortalezas como se tiene ahora con principios establecidos por la Unesco; no existían ingenieros y arquitectos especializados en materia de restauración de monumentos históricos. Por eso se puede explicar con toda lógica y razón el barandal que hizo edificar Don Santos Berrizbeitia con un maestro de obras criollo pero entendido, en el castillo de Santa María, en 1912. Ambos desconocían normas de restauración ni existía una ley sobre el particular. Lo que no se explica y menos se justifica es, que, en la década del 1980, con normas establecidas por la Unesco y con leyes de la república en plena vigencia se haya permitido y consentido los trabajos que se efectuaron en la fortaleza de San Antonio, como una burla a su historia y una ofensa a la ciudad, por profesionales inexpertos, bajo la actitud complaciente de funcionarios públicos cómplices. Esto, si merece repudio y castigo.

Los daños producidos por el terremoto del año 1929, que fueron sumamente graves, como pueden apreciar en las ilustraciones adjuntas, fueron reparadas en 1956 muy acertadamente por el ingeniero cumanés Jesús Salazar Boada, quien logro restauran las paredes, y corregir otros daños estructurales. Con su eficaz trabajo logro que el Castillo dejase de ser un conjunto de ruinas y escombros.
CATEDRAL DE CUMANÁ
Para el momento del terremoto
era el teatro de Cumaná
Desde 1745, se da inicio a la construcción de la nueva iglesia. Para 1760, se solicita al Rey Carlos III ayuda para agilizar los trabajos de construcción. En 1765 Don José Aparicio Morata, cambia el proyecto original proponiendo un más ambicioso. Los trabajos de construcción se efectúan con lentitud hasta 1790 cuando se agilizan. Y para 1802, todavía se realizan los trabajos de construcción. Posteriormente, se paraliza la construcción quedando a la intemperie, hasta 1853, que un fuerte terremoto afecto a la edificación. Bajo el Gobierno de Guzmán Blanco, son demolidas las torres laterales y la cúpula de crucero, y se adecua a la estructura existente para las nuevas funciones de teatro. Luego el terremoto de 1929, afecta nuevamente la estructura.

Monseñor Sixto Sosa, solicita al arquitecto Erasmo Calvani preparar proyecto y presupuesto y el Padre Enrique Brekelmans seria el constructor y maestro de obra. Para el año 1941, se comienzan los trabajos de construcción. El día 3 de febrero de 1945, en el marco de la celebración del Sesquicentenario del Natalicio de Antonio José de Sucre, se bendijo e inauguro la Catedral en presencia del entones Presidente de la Republica Isaías Medina Angarita. En 1950, se construyo el Salón Parroquial y la Casa parroquial, ubicada en la parte posterior de la sacristía. Y para la década de 1960, son construidos los campanarios.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Beauperthuy, L. (2006). Análisis histórico de las amenazas sísmicas y geológicas de la ciudad de Cumaná, Venezuela. SCIELO, 35-45.

• Audemard, F. (2000). Nueva percepción de la sismicidad histórica del segmento en tierra de la falla de El Pilar, Venezuela nororiental, a partir de primeros resultados paleo-sísmicos. Caracas - Venezuela: Funvisis.

• Gómez, J. (1990). Historia de las Fortificaciones de Cumaná. Cumaná - Venezuela: Talleres de Impresos Oriente.

• Paige , S. (1930). The earthquake at Cumana,Venezuela, January 17, 1929. . Am.: Bull.Seism.

• Rodríguez, J., & Audemard, F. (2003). Sobrestimaciones y limitaciones en los estudios de sismicidad histórica con base en casos venezolanos. Caracas - Venezuela: Editorial.

GALERÍA DE IMÁGENES
Terremoto Cumaná 1929

 

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